martes, 10 de noviembre de 2015

Echarse una mano



-Cuando era pequeña, mi mano era mi mejor amiga: y no sólo eso; era mi ángel de la guarda. Ella me puede escribir lo que debo hacer, me señala caminos como...

éste

: "Déjate llevar por el río de la vida. Sonríe porque todo está bien, no te preocupes por tu relación con X, necesitáis un barbecho, tras el cual saldréis fortalecidos."

Mi mano: la herramienta gratuita para el placer.

[Sobrero y pluma cyranniano. Sobre filología]



Los filólogos están para que los verdaderos escritores no pierdan el tiempo ni la dignidad.

Bachillerato de calle




Entonces decidí que, como los poetas griegos, me aprendería de memoria los mejores versos de la historia de la humanidad y que los recitaría en la calle. Es importante dejar atrás esa frustración con la que estamos encariñados.

Sobre la Universidad




       - ¿Dónde quedará el arte? - me preguntaba con una infumable cara de boba medio muerta.

Agobio, bultos humanos rientes, pringosos, con sus cáscaras-sonrisa. Mi culo no se movía un centímetro del asiento. El triste asiento del aula universitaria.

       Ayer daba de comer a los caballos- seguía diciendo, entre mí- y hoy engullo horas de charlatanismo pagado. Qué razón tenía Wilde al decir que “no hacer nada es lo más intelectual del mundo.”

Y, entonces, mientras un hombre gordo leía en voz alta unos apuntes amarillentos, me puse a imaginar la conversación entre un hombre y una mujer de diferentes países atrapados en un ascensor; mi mente deambuló por varios paisajes: reflexioné sobre los  términos metabolizar e intransitivo, jugué a encontrar analogías entre la música de Bach y el toreo, el material bélico y el tabaquismo, y después esperé a que dios se posara en el discurso del profesor barrigudo, que dijo:


       - La poesía es un instante quieto. Hay que esperar a que nos divierta el aburrimiento.

Tedio, represión, bloqueo creativo




Estás -también-  vaga, y todos tus proyectos (construir un espantapájaros, hacer un poemario con reproducciones espectroscópicas incluidas - basadas en los datos fonológicos proporcionados por el Speech Analyser- o  leer a Giordano Bruno, Athanasius Kircher y Ficino, por ejemplo), todos tus proyectos - decíamos-  exigen demasiado esfuerzo o, ahora mismo, no te motivan lo suficiente.

Te apetece llorar sin motivo, y en esta época - el siglo XXI apenas iniciado- no existen los romanos lacrimorum, ni los anillos mágicos de Cornelio Agrippa, ni las clases de esgrima a las que asistió Alberto Magno.

Existen los blogs y el vertedero en los ojos del lector compasivo.

El poder de la música




            Esta tarde hemos sido absolutamente felices con el abuelo. Hemos bailado y comido muchísimo. Hemos llorado de felicidad. La música y el baile unía a tres generaciones distintas. Un sesentón con metástasis, una intelectualoide de 27 años engreídos, un bebé surrealista de 2 añitos. Ha mantenido unido aquello que estaba separado por un velo de años, una ideología política antagónica, una religión distinta.