Embarazo de nueve semanas y media; senos voluminosos,
lengua cortada. Un océano amniótico de mi continente al suyo, alma
desintegrada, no iconoclasta. Pistilos en los ojos drogados de paisajes
invisibles. No volveré a perderme en el mar del nombre propio, escalaré la
tupida hoja del árbol para bailar en su descenso.
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jueves, 12 de noviembre de 2015
miércoles, 11 de noviembre de 2015
La costumbre de la soledad acompañada
Entonces, puedo salir, sin miedo, porque habré aprendido a
crear con el cuerpo. Él, convertido ya en un templo, llorará por el tiempo
perdido. Entonces, por qué miraba así tras los cristales. Por qué deshice las
evidencias del mundo y eché a suertes la libertad, palpitación inteligente. Por
qué, temerosa bajo las sábanas, invocaba otros mundos, sueños mágicos, y
observaba con melancolía un horizonte cubierto de hormigón. Me faltaba, tal
vez, ese cómplice invisible, ese otro corazón en el útero, la costumbre de
soledad acompañada, su canción sencilla y transparente. La costumbre de la
soledad acompañada, el silencio familiar en el hombro.
Maternidad extraterrestre
Porque soy la madre de todos los niños del mundo. Madre de los viejos de noventa años. Madre de las piedras, de las hojas caídas (bosques caducifolios). Mis dioses penates me enseñaron a desenvainar el verbo y a herir a sablazo mortal todo lo que hasta ahora no podía decirse. Vísceras a trasluz y estraterrestres colonizando cerebros.
Madre-artista
Ellas dicen que repito el esquema de mi madre. Que
pariendo joven he malogrado mi carrera. Sin embargo, si no hubiera alimentado
una vida en mis entrañas, si no hubiese regado con mi sangre las primeras
células de Sàgar, no habría aprendido la fórmula del universo, no sabría
interpretar el canto de los pájaros ni entendería el fértil jadeo del río.
El sol me nutre con su luz.
Las limitaciones de una mujer pueden deberse a la falta de
apoyo familiar o a la penuria económica, o simplemente a las barreras mentales,
no creo que se deban a un hijo. Tener un bebé es escuchar un mensaje vivo; es
imaginar la morada del alma antes de nacer; es pureza, aterrizaje del
extraterrestre en un mundo sorprendente, lleno de colores y formas.
Y el tiempo pasa, el bebé duerme, el sol hace
reverencias en las tardes hasta que desaparece, los días corren como peonzas y
la única manera de ser artista es siéndolo, la vida en acción, sólo así el
elixir de la felicidad se fabrica instantáneamente, sin miedo.
***
Serenidad en los parques- El universo está concentrado en el guijarro que el niño sostiene haciendo un cuenco con las manos.
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Serenidad en los parques- El universo está concentrado en el guijarro que el niño sostiene haciendo un cuenco con las manos.
Putrefactio
¿No sabes escribir? ¿Y ese compost? El dolor macerado servirá. Abona el
nuevo amor con la podredumbre del pasado. Escucha el crujido lúbrico de las
raíces sigilosas, las neuronas subterráneas de la madre tierra.
***
Bach, Cúrese a usted mismo: “Afirmemos que la enfermedad, en apariencia tan cruel, es en sí
beneficiosa y existe por nuestro bien, y si se interpreta correctamente, nos
guiará para corregir nuestros defectos esenciales”
martes, 10 de noviembre de 2015
El poder de la música
Esta tarde hemos sido absolutamente
felices con el abuelo. Hemos bailado y comido muchísimo. Hemos llorado de
felicidad. La música y el baile unía a tres generaciones distintas. Un sesentón
con metástasis, una intelectualoide de 27 años engreídos, un bebé surrealista
de 2 añitos. Ha mantenido unido aquello que estaba separado por un velo de
años, una ideología política antagónica, una religión distinta.
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