Mostrando entradas con la etiqueta Infraestructura. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Infraestructura. Mostrar todas las entradas

miércoles, 11 de noviembre de 2015

Ayuno



Los ancianos que dicen haber pasado hambre han sido los más longevos. Ayuno involuntario pero ayuno, al fin y al cabo.

¿Feng Shui?

El paisaje y el clima modelan las emociones. Hay fuerzas telúricas en los lugares. Hay enormes vientres de piedra y hormigón que nos contienen y reparan como un segundo útero. Son nuestras casas. El viajero puede dormir cada noche en un lugar distinto, y le sentará bien. El arte, los cuadros, generan equilibrio. El objetivo es habitar la arquitectura modernista (oh gran sabiduría gaudiniana); formas en espiral, hélices de ADN.... Buscamos un nido que nos recuerde las copas de los árboles, los cielos estrellados y las piedrecitas de campo. La corriente del río arrastra las corrientes del aura. Me ha limpiado el alma de restos imprecisos. Mañanas azules, rayos de sol sobre hombros llorosos.

Soledad creadora

(La soledad como infraestructura creativa.)
Profecías de la soledad creadora. Cuál es su nombre en griego. Manos abracadabras sobre el lienzo del devenir; un rosario de lágrimas sucediéndose; un incendio llamado nunca, o nadie, o siempre; un aullido inmenso en la lengua, un quejido que cuelga de la luna y que sabe a su luz reventada. Las voces dicen:
 -          ¡Resucita a Lázaro imaginando!
-          “Ser escritor es un oficio excluyente y penoso”

-          “Arquitectos de museos: soy borracha y el mundo es perfecto.”


Y por último:


- Concibe la soledad como infraestructura. Infraestructura creativa. Insfraestructura de la decisión. Infraestructura de las batallas que deberás cuidadosamente elegir.
 
 
Después de la soledad, toca reunirse con los seres que bailan. 

miércoles, 9 de septiembre de 2015

Trabajo manual

            No expectativa. No nada. Regalo, ofrenda, diálogo. Frente encriptada en el pasado. Hueste. Charca de las ranas. Mar. Unos planos. Y la suerte entretenida con el drama. El chubasquero de las medias verdades. El color del oro. Dos pitillos: el de la iniciación y el de la despedida. El hijo y el marido enferman cuando ella es aventura. La garganta se ha abarrotado en las dunas.
           Escribir es un trabajo manual. Escribir, como coser vestidos o deshollinar chimeneas o repartir cajas de xibecas.

            Se fijará en estas manos de uñas mordidas y picadas de mosquito. 

La búsqueda del hogar creativo

Una parada de tren. Montaña y charco al lado. La habitación del delirio, con un retrato de V. Woolf en la puerta. Un cuarto lleno de juguetes, inventados y por inventar. Un sombrero de los sueños. El Ave Fénix rollizo, tan gordo que ocupará la masa de tres o cuatro Aves Fénix de corral.


Podría encontrar la inspiración tan fácilmente. Bastaría decir SÍ con un megáfono. Sería tan sencillo como chasquear los dedos o encender la luz y encontrar una idea sonriente, acurrucada en un trastero, metida dentro de una caja, sin misterios, con ganas de hacer la crisálida y volar en forma de libro, escultura, cuadro, monumento, ¡Eureka!

¿Buscas un metro cuadrado de intimidad?

Escritura de retrete.


Es un placer escribir mientras se finge que se mea. A veces, busco la paz de los retretes porque ¿ustedes sabían que estoy sola mientras cago? Un metro cuadrado de libertad. Mi coño-culo habla y sonríe a través del bolígrafo. Desde aquí, nadie puede mirarme.
 

viernes, 17 de julio de 2015

Diálogo



- Yo quiero ser escritora.
- Ya eres escritora.
- Sí, pero yo quiero ser escritora y ejercer de escritora.
- Quizá te refieras a que quieres comer el mínimo de mierda posible y escribir sin pensar cómo comerás y cómo dormirás.
- Exacto.
- Pero para alguien de tu clase es una temeridad.
- Lo sé. Tendría que esclavizarme por un sueldo fijo, trabajar para otro y olvidarme del resto de mis días... de mi propia vida, hasta que enferme y vea el game over sin haberme pasado ni una sola pantalla...
- O darte cuenta de que ya tienes todo lo que necesitas. Que comiste y dormiste hasta hoy. Sal del miedo.

Un cuarto propio



Mi cuento de la lechera empezó el día en que pensé que podría ser escritora. Me imaginé en un lugar bonito con una habitación enorme. Un despacho bonito. Imaginé que podía delirar durante horas. Decir una palabra bonita, como “alegría”. Saborearla, tocarla, notar su olor.